domingo, 21 de abril de 2013

“Todo el mundo me hace chistes con que si echo la gasolina gratis”


Lorena Pol Aira, panelista en la refinería de Repsol en A Coruña

(Entrevista escrita por Loreto Silvoso y publicada en La Voz de Galicia el 21 de abril del 2013)

“Cada compañía le pone sus aditivos al producto que sale de aquí y la calidad no es igual”

Lorena Pol, panelista en la refinería coruñesa. Gustavo Rivas
No repostan el coche dentro. Tampoco les sale gratis ir a las gasolineras de Repsol. Casi a diario se transforman en astronautas con su casco, las gafas, el buzo, los guantes y un sinfín de cosas más. La mitad de la plantilla está a turnos lo que quiere decir que trabajan cuatro días y libran dos. En el comedor, el menú cuesta 0,60 y, aunque no se lo crean, dentro de la refinería se puede fumar. Eso sí, tienen que hacerlo en una especie de garitos con aspecto de parada de bus de la Diputación. Lorena Pol Aira (Pedrafita, 1982) no fuma, pero suele aprovechar las conversaciones del “momento pitillo” para relajarse.

_¿Es la refinería una ciudad dentro de otra ciudad?
_Esto es un mundo sí. Creo que no se conoce muy bien lo que hacemos. La mayoría de la gente piensa que aquí hacemos gasolina y nada más. Y nuestro trabajo es mucho más que eso.

_¿Para cuántos chistes por minuto da lo de la gasolina en su vida?
_¡Para muchos! Todo el mundo me hace chistes con que si echo la gasolina gratis. Pero los trabajadores de la refinería no tenemos ventajas en este sentido. Solo disfrutamos de un descuento con la tarjeta Solred.

_¿Alguna vez le ha puesto los cuernos a Repsol repostando en una gasolinera de otra marca?
_No, yo siempre voy a los surtidores de Repsol. Pero no sé si lo hace todo el mundo aquí. Para mí es más una costumbre que otra cosa.


_Espejito, espejito, dime si hay alguna otra más barata que yo.
_Yo en el tema de los precios no me meto. Y eso que también me lo preguntan mucho. Se equivocan los que piensan que lo que sale de aquí va a la gasolinera directamente y lo vendemos nosotros a x euros. Tenga en cuenta que aquí fabricamos, pero no comercializamos.

_¿Ni siquiera me va a decir cuál es la buena?
_Me preguntan mucho por la “sin plomo” pero yo lo único que le puedo decir es si el hecho de que tenga más o menos azufre influye en la calidad. Porque eso sí depende del área en la que trabajo.

_¿E influye? Mire que la mayoría de los consumidores solo atendemos al precio.
_Influye, sí. Los aditivos finales son lo que más diferencian una gasolina de otra. Lo que se vende por aquí es de esta refinería, pero después, cada compañía le pone sus aditivos para hacerla un poco mejor o un poco peor. Al final no todas son iguales. Yo hasta las distingo por el olor.

_¿Cuánto tiempo se tarda en explicar la labor del panelista en una refinería?
_Muy poco, mire: somos como los controladores aéreos. Ellos controlan aviones y nosotros, un proceso químico. Yo tengo que estar pendiente de la presión, la temperatura, el caudal, etc... Y todo eso, lo desarrollo en un panel. Ya ve, he tardado menos de un minuto en explicárselo.

_Pensé que tardaría más.
_Normalmente lo tienes que explicar bastante. Si digo que soy panelista en Repsol nadie me entiende lo que quiero decir. Y cuando hace seis meses trabajaba de operadora de campo, aún era peor. Decir “operadora” te hace pensar automáticamente en una empresa de telefonía.

_¿Y qué es lo que hace un operador de campo?
_ Ahí te pasas el día moviéndote por la unidad, mirando que las bombas tengan el aceite bien y que hagan el ruido que deben hacer. En definitiva, que todo esté en los niveles que tiene que estar. Luego vas atendiendo a las órdenes del panelista con las necesidades del día.

_­¿Cómo consiguió su trabajo?
_A través de Internet encontré un puesto de operadora de campo para la refinería de Tarragona. Cuando ya llevaba cuatro años en Cataluña, pedí el traslado aquí y me lo concedieron.

_¿Qué formación es necesaria para hacer su trabajo?
_Yo había estudiado ingeniería técnica en Lugo. Pero para este trabajo te llega con la FP de operador de planta química. Es un ciclo superior que se imparte en la Sardiñeira, aquí en A Coruña. Casi todos los que lo hacen se colocan. Entran haciendo prácticas y la mayoría se quedan.

Las mujeres representan el 14% de la plantilla de la refinería coruñesa

Lorena Pol Aira y las noventa mujeres que, como ella, forman parte de la refinería Repsol de A Coruña, representan el 14% de la plantilla, formada por 630 personas (sin contar auxiliares y contratas). La mayoría de ellas se han incorporado a la empresa en los últimos años, en buena parte animadas por las acciones promocionales de la empresa entre el alumnado femenino. En el año 1996 solo había un 2% de féminas trabajando en la central de Repsol en A Coruña. Doce años después, ese porcentaje se multiplicó por cuatro, hasta llegar al 9% del año 2008 y luego al 14% de la actualidad.

_Antes de entrar aquí, ¿pensó que habría un ambiente muy masculino?
_Somos pocas, pero no te sientes como si aquí solo trabajasen hombres. Ahora mismo, en mi unidad, hay unas quince chicas y en panel somos dos de treinta (el 6,6%). No hay un ambiente muy hombruno. Además, hacemos el mismo trabajo. Aquí cuenta lo que vale, no lo que eres.

_Excepto por el uniforme, que no es lo más "glamuroso" del mundo.
_Es unisex. Y eso es lo bueno porque, en el fondo, indica que hay bastante igualdad entre hombres y mujeres. Son trajes ignífugos, con unas características especiales de seguridad. Hay chicas que llegan en tacones y maquilladas al vestuario pero luego se cambian, como todos.

_¿Cuántas cosas se tiene que poner encima cuando se mete entre las torres de fuel?
_Veamos: casco, gafas, tapones para los oídos, guantes, máscara, zapatos, buzo... Y yo llevo además un walki-talky, dos llaves de válvulas, un plano de la unidad y un detector. ¡Ah! Y la tarjeta de trabajador. 

_Pues ya le salen trece cosas. 
_Sí, ¡ja, ja...! Aquí el tema de la seguridad está muy presente y lo que llevamos encima se llaman EPIS, equipos de protección individual. También hacemos simulacros y prácticas de seguridad.